¿Cómo se produce el efecto rebote?

¿Cómo se produce el efecto rebote?

Consejos para evitarlo

La obesidad es una enfermedad crónica metabólica con múltiples causas, tanto biológicas como psicológicas y sociales. Es común que se piense que su tratamiento es una sencilla fórmula matemática en la que se restan las calorías que se gastan (la energía que gastamos durante el día) a las calorías que se ingieren (lo que comemos). Mucha gente podrá dar fe que esta situación no siempre funciona como esperarían.

Para el tratamiento y abordaje efectivo de la obesidad, es necesario tratar de forma integral todas las causas de esta. Sí, debemos modificar la forma en que comemos, no solo las porciones, si no la composición de los alimentos y el horario de comidas. Pero no podemos detenernos ahí, existen situaciones que afectan la forma en que comemos y que nos pueden llevar al sobrepeso y la obesidad:

  • nuestra relación emocional con la comida,
  • estrés en el trabajo o el hogar,
  • trastornos de sueño, entre otros.

Estas situaciones desencadenan procesos metabólicos en el cuerpo que pueden dificultar la pérdida de peso.

Cuando en el tratamiento de la obesidad, nos enfocamos únicamente en la cantidad de calorías que consumo y dejamos de lado todos los otros factores, probablemente tendremos un fallo terapéutico, o, como se conoce frecuentemente, un rebote. Es decir, mientras estuve haciendo “dieta” perdí peso; cuando “paré la dieta”, el peso regresó. El error que se comete en estas situaciones es ver el tratamiento para la obesidad como solo una “dieta” que se hace de forma temporal “mientras pierdo peso”, en lugar de verlo como un estilo de vida para alcanzar salud integral y bienestar. Además, si no aprendo a ver la comida no como un castigo (“la nutricionista me puso a comer mucha ensalada y no me gusta”) o como un premio (“me porté bien hoy todo el día entonces en la noche voy a comer lo que quiero”), sino como una HERRAMIENTA para lograr mis objetivos en salud.

Para esto, es necesario tener un plan estructurado e individualizado de alimentación, que sea completo, variado, suficiente y se adapte al estilo de vida de cada persona. Pero es fundamental también analizar los demás factores psicosociales involucrados en la obesidad:

  • el valor emocional que le doy a la comida,
  • los patrones de sueño,
  • horarios de alimentación,
  • manejo de estrés,
  • desarrollo de estrategias para disminuir la ansiedad, entre otros.

Una vez alcanzado el peso meta, es importante también la introducción del ejercicio físico y con supervisión de un profesional en la prescripción de este, pues la actividad física estructurada es de vital importancia para mantener el peso perdido.

Algunos consejos específicos para mantener tu peso óptimo son:

  • Visualizar la alimentación sana, con porciones y horarios adecuados no como una “dieta” sino como un estilo de vida. Que sea sencillamente “así es como como”, no “esto es ‘por ahora’”.
  • Trabajar estrategias para el manejo de la ansiedad y estrés durante el proceso de pérdida de peso, para que estén integradas como un estilo de vida al lograr tu meta.
  • Instaurar progresivamente una rutina de ejercicio físico durante el proceso de pérdida de peso, adecuado para su nivel de condición física y posibles limitaciones físicas, para que, al llegar a la meta, esta rutina sea parte de su estilo de vida.
  • Siempre podemos volver a empezar. Si sentimos que perdimos la regularidad en la alimentación sana o la rutina de ejercicio, puedo volver a iniciar en cualquier momento, y las veces que sea necesario. El hecho de perder la constancia no significa que no pueda recuperarse.

En ICOMET, trabajamos paso por paso y de forma progresiva todos los factores que afectan el peso de una persona. Desarrollamos en conjunto con nuestros pacientes las estrategias que sean funcionales para cada uno de los pacientes, según sus necesidades y gustos, para instaurar las bases necesarias para que el cambio en los hábitos se convierta en un estilo de vida.

Dra. Gabriela Rodríguez